domingo, 24 de diciembre de 2023
miércoles, 13 de diciembre de 2023
Tiempo de Adviento
Tiempo de Adviento,
tiempo de espera,
Dios que se acerca,
Dios que ya llega.
Esperanza del pueblo,
la vida nueva.
El Reino nace, don y tarea.
Te cantamos Padre Bueno a la esperanza.
Con María, ayúdanos Señor,
a vivir generosos en la entrega,
a ofrecer nuestra vida como ella,
a escuchar tu Palabra
en todo tiempo,
a practicar sin descanso el Evangelio,
ayúdanos a vivir solidarios con los que sufren,
con quienes, hoy como ayer,
en Belén no tienen lugar.
Te cantamos Padre Bueno a la esperanza.
Con los pastores de Belén,
ayúdanos Señor,
a vivir la Vigilia de tu Reino,
a correr presurosos a tu encuentro,
a descubrir tu Rostro en medio del Pueblo,
a no quedarnos ¨dormidos¨
en la construcción del mundo nuevo.
Te cantamos Padre Bueno a la esperanza.
Con los ángeles de Belén,
ayúdanos Señor,
a cantar al mundo entero tu Presencia,
¡Dios-está-con-nosotros!
Construyamos la paz entre los hombres,
edifiquemos la Justicia entre los pueblos.
Te cantamos Padre Bueno a la esperanza.
Con Jesús niño-Dios
ayúdanos Señor,
abrigar la esperanza que nace en cada Adviento,
a escuchar los clamores de tu pueblo,
a regar con nuestras vida
la semilla de tu Reino,
a ser Mensajeros de tu Amor,
a construir comunidades de servicio y oración.
Navidad, fiesta del hombre.
Navidad, fiesta de Dios.
Queremos ser tus testigos,
danos la fuerza Señor.
jueves, 7 de diciembre de 2023
lunes, 27 de noviembre de 2023
Dominica IV de Adviento: El Cristo Histórico
Dominica IV de Adviento: El Cristo Histórico
Lucas 3: 1-6
El año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, tetrarca de Galilea Herodes, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítida, y Lisanio tetrarca de Abilene, baja el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, la Palabra del Señor se dirigió a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.
Juan recorrió toda la región del río Jordán predicando un bautismo de arrepentimiento para perdón de los pecados, como está escrito en el libro del profeta Isaías:
Una voz grita en el desierto:
Preparen el camino del Señor,
enderecen sus senderos.
Todo barranco se rellenará,
montes y colinas se aplanarán,
lo torcido se enderezará
y lo disparejo será nivelado
y todo mortal
verá la salvación de Dios.
Reflexión:
Hace cosa de cincuenta años estaba en pleno desarrollo un movimiento doctrinal conocido como el hombre de ¨Modernismo¨. Formado casi exclusivamente por personal eclesiástico, abarcaba a hombres de varias naciones: Loisy en Francia, Tyrell en Inglaterra, Minocchi y Bonaiuti en Italia, donde, sin embargo, el movimiento fue más dado a conocer al público por Fogazzaro, especialmente con sus dos novelas El Santo y Leila.
Uno de los puntos fundamentales de aquel movimiento herético, extinguido bajo la condena de San Pio X, era que el Cristo de la historia no corresponde al Cristo de la fe, frase que quiere decir: Si nos atenemos únicamente a los documentos históricos, resulta que Cristo fué, en efecto, el Enviado de Dios, venido para traer una doctrina más pura, una ley compendiada por el amor, y a fundar un Reino espiritual; pero fué sólo el entusiasmo de los Apóstoles, y especialmente de San Juan y San Pablo, el que lo nimbó con la aureola de la Divinidad. Después, los siglos sucesivos no hicieron sino aceptar y consolidar aquella fe.
El fragmento de hoy aporta, en estilo lapidario, noticias históricas del año en que San Juan Bautista inicia su predicación, año que coincide con la iniciación de la vida pública de Jesús.
Aporta los nombres del Emperador de Roma y de su procurador en Judea, Poncio Pilato, así como los de los tres príncipes que gobernaban las otras provincias de Palestina, y de los jerarcas religiosos, los Sumos Pontífices Anás y Caifás.
La historia y la arqueología han confirmado plenamente los nombres y fechas contenidos en esta página, lo cual demuestra que los autores del Evangelio son dignos de fe.
Ahora bien, es cabalmente en el Evangelio donde leemos el relato de los milagros de Jesús y sus afirmaciones. Del Evangelio resulta el hecho de Resurrección, la máxima prueba de su Divinidad. Es el Evangelio el que transmite las enseñanzas de Jesús sobre todos los puntos esenciales de su doctrina y de su ley.
Por lo tanto, el Cristo histórico es el mismo Cristo de la fe, pues que la fe en su divinidad descansa en el valor histórico del Evangelio. Ningún libro ha sido objeto de tan furibundo ataques contra su autenticidad como el pequeño libro del Evangelio. Pero su historicidad surge cada vez más segura.
Ante esta última confirmación, ¡qué valor y qué esplendor adquiere el mensaje de Juan: ¨Enderezad el camino del Señor, para ir a su encuentro!
En él se encierra el sentido y el imperativo de la Navidad.
Sólo a condición de enderezar nuestra conducta reamoldándola a la ley de Jesús, recibiremos el don de su salvación y de su paz.
Sólo entonces ¨toda criatura verá la salvación en Dios.¨
Quien voluntariamente ignora, está en las tinieblas.
Quien obstinadamente niega, se niega a sí mismo la luz y la vida.
Dominica III de Adviento: El testimonio del último profeta
Dominica III de Adviento: El testimonio del último profeta
Juan 1: 19-28
Éste es el testimonio de Juan, cuando los judíos (le) enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle quién era. El confesó y no negó; confesó que no era el Mesías.
Le preguntaron:
--Entonces, ¿Eres Elías?
Respondió:
--No lo soy.
¿Eres el profeta?
Respondió:
--No.
Le dijeron:
--¿Quién eres? Tenemos que llevar una respuesta a quienes nos enviaron; ¿qué dices de ti?
Respondió:
--Yo soy la voz del que grita en el desierto: Enderecen el camino del Señor. según dice el profeta Isaías.
Algunos de los enviados eran fariseos y volvieron a preguntarle:
--Si no eres el Mesías, ni Elías, ni el profeta ¿por qué bautizas?
Juan les respondió:
--Yo bautizo con agua. Entre ustedes hay alguien a quien no conocen, que viene detrás de mí; y (yo) no soy digno de soltarle la correa de su sandalia.
Esto sucedía en Betania, junto al Jordán, donde Juan Bautizaba.
Lectura explicada:
Los Profetas de Israel, esparcidos a lo largo de las cadenas de los siglos, anunciaron al Mesías. trazando todos los pormenores de su vida.
Pero cabe preguntarse: ¿Era el pueblo consciente de este fenómeno? El pueblo, en tiempo de Jesús, ¿creía realmente en la venida del Mesías? ¿Estaba a la espera de aquel Enviado de Dios?
Si la respuesta es afirmartiva, resultado demostrado que el fenómeno de las Profecías no era sólo fruto de especulación o privilegio de los doctos, sino que había entrado en las venas vivas del pueblo.
El fragmento evangélico de hoy da una respuesta terminante y postiva a la pregunta.
Los que envían la embajada a Juan son los judíos, es decir, la comunidad del pueblo. Los embajadores son gente calificada. Sacerdotes y levitas, doctos en las Escrituras. Las preguntas que formulan a Juan apuntan directamente al tema del Mesías.
¿Tú ¿quién eres?
Es tan claro el sentido de la pregunta, que Juan responde en seguida: --Yo no soy el Cristo.
Entonces, insisten, sin moverse del tema:
--¿Eres Elías?
El Profeta Malaquías (4: 6) había dicho: ¨Yo os enviaré al profeta Elías antes que llegue el gran día del Señor¨
Responde Juan:--¡No, yo no soy Elías!
--¿Eres el Profeta?
Moíses había dicho: ¨Dios os mandará un Profeta como yo. ¡ Escuchadlo! ¨ (Deut. 18: 15-18). Estas palabras siempre habían sido interpretadas como referentes al Mesías o, al menos, a un gran Profeta.
Juan contesta: --¡No!
--Pues ¿ quién eres tú--le dicen airados--, para que podamos responder a los que nos han enviado?
Pretenden una cumplida aclaración, y Juan la da, diciendo:
¨Yo soy la voz del que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor,
según dijo el profeta Isaías.
Con esto declara que él no es sólo un cantor en el coro de los Profetas, sino que su propia misión es un eslabón de la cadena de los Profecías.
Dicho esto, para explicar su situación para a dar testimonio del Mesías, diciendo: ¨En medio de vosotros está uno a quien no conocéis. Él es el que ha venir después de mí, que es antes que yo, y a quien yo no soy digno de desatar la correa de sus sandalia.¨
Con estas palabras, tan claras y sencillas, no solamente señala Juan al Mesías como ya presente, sino que confiesa su superioridad inmensa; superioridad tan grande, que se identifica con la Divinidad.
¿Cabe apetecer algo más concreto y decisivo?
¿Y vamos a seguir entreteniéndonos con preguntas sin fin, con sutilezas llenas de bizantinismo, como sofismas que no tienen otro objeto que esconder la verdad?
A lo largo de los siglos, mezclado a la inmensa caravana de los pueblo, Jesús sigue caminando hacia el río, llamando al bautismo de penitencia y a la luz de la verdad liberadora; ¿seguiremos nosotros revolcándonos en el fango?
Él es saludado por Juan como ¨el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo¨, ¿y seguiremos nosotros encerrándonos en las guaridas del pecado, dejándonos apresar por sus solicitudes? Él está cada vez más presente y esplendoroso en la historia, ¿ y nosotros vamos a seguir ignorándolo?
¡ Ah! ¡ No hagáis que la voz del ministro de Dios clame también hoy en el desierto!
Dominica II de Adviento: El testimonio de las profecías
Dominica II de Adviento: El testimonio de las profecías
Juan oyó en la cárcel de la actividad del Mesías y le envió este mensaje por medio de sus discípulos: ¿Eres tú el que había de venir o tenemos que esperar a otro?
Jesús respondió:
-Vayan a contar a Juan lo que ustedes ven y oyen: los ciegos recobran la vista, los cojos caminan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, los pobres reciben la Buena Noticia; y, ¡ feliz el que no tropieza por mi causa!
Cuando se fueron, se puso Jesús a hablar de Juan a la multitud:
-¿Qué salieron a contemplar en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? ¿Qué salieron a ver? ¿Un hombre elegantemente vestido? Miren, los que visten elegantemente habitan en los palacios reales. Entonces, ¿qué salieron a ver? ¿Un profeta? Les digo, que sí, y más que profeta.
A éste se refiere lo que está escrito:
Mira, yo envío por delante mi mensajero para que te prepare el camino.
Explicación de la lectura
Si el domingo pasado oímos a Jesús proclamarse Juez y Dominador del Mundo, hoy nos hallamos frente a las pruebas que confirman luminosamente su afirmación, demostrando su naturaleza de verdadero Hijo de Dios.
He aquí de una de ellas: Juan Bautista, desde la cárcel, envía a dos de sus discípulos a Jesús, para preguntarle:
¿Eres tú El que ha de venir, o esperaremos a otros?
¿Que lenguaje es este?
Para comprenderlo plenamente es necesaria una breve explicación. Habéis de saber que la historia del pueblo hebreo se centra toda en un Mesías que ha de venir a libertarlo y a fundar el Reino de Dios.
Todo gravita en torno a Él. Toda esperanza descansa en Él.
¡Pequeño y extraño pueblo, ese pueblo hebreo, casi siempre en esclavitud y destierro, destrozado por guerras y banderías, presa y botín de imperios que lo desgarran, reducido a la servidumbre! Y, sim embargo, único en la historia, porque lleva consigo un mensaje formidable.
El anuncio de un Libertador, que Dios hizo a los progenitores, pasa a las venas de los Patriarcas, padres del pueblo judío, ya que la sangre de este pueblo habrá de venir el Missus, el Enviado de Dios, el Mesías.
A lo largo de la cadena de los siglos que preceden a su venida, hombres venerados, llamados Profetas, distanciados entre sí en el tiempo, lugar, cultura y condición social, escrutan el porvenir e, iluminados por el Espíritu de Dios, lo ven y anuncian.
Cual si fuesen grandes pintores, se paran frente al inmenso lienzo tendido ante sus ojos; tarazan unas rápidas pinceladas y pasan.
Mas al término de la larga espera, el cuadro pintado por esos autores que no se conocen aparece acabado y completo.
La tribu y la familia de que habrá de salir el Mesías; el tiempo, el lugar y el modo milagroso de su nacimiento, la infancia, la vida pública, el drama de su Pasión, hasta en los mínimos pormenores; su triunfo, todo lo referente a Él está anunciado. Todo está escrito, de tal manera que, cuando venga Él, podrá decir a sus enemigos, que se obstinan a resistirles:
¨ ¡ Escrutad las Escrituras! ¡ Ellas hablan de mí!¨
Tal fenómeno es único en la historia. Con él, Dios señala de antemano a su Enviado.
Entre tantas profecías Jesús recuerda una, que es de Isaías. Este Profeta había dicho con respecto al Mesías:
¨Entonces se abrirán los ojos de los ciegos, y los oídos de los sordos se abrirán. Entonces saltarán los cojos como un ciervo y la lengua de los mudos cantará gozosa¨ (Is 35, 5-6).
Jesús cumple esta profecías ante los ojos de los discípulos enviados por Juan, y les dice luego:
¨Id y referid a Juan lo que habéis visto. ¨
Con tal respuesta, no solamente se vale Jesús de la prueba de las profecías, sino que la confirma con la prueba de los milagros. Por lo tanto, cuando afirme ser Hijo de Dios tendrá todo el derecho de ser creído. Sólo dirigiéndonos a Él, para vivir con Él, hallaremos salvación, libertad y vida.
Dominica primera de Adviento: Jesús Dominador de los Siglos
Dominica primera de Adviento: Jesús Dominador de los siglos
Lucas 21: 25-33
Habrá señales en el sol, la luna y las estrellas. En la tierra se angustiarán los pueblos, desconcertados por el estruendo del mar y del oleaje. Los hombres desfallecerán de miedo, aguardando lo que le va a suceder al mundo; porque hasta las fuerzas del universo se tambalearán.
Entonces verán al Hijo del Hombre que llega en una nube con gran poder y gloria. Cuando comience a suceder todo eso, enderécense y levanten la cabeza, por que ha llegado el día de su liberación.
Y les añadió la parábola:
--Observen la higuera y los demás árboles: cuando echan sus brotes, se dan cuenta de que el verano está cerca. Igual ustedes, cuando vean que sucede eso, sepan que se acerca el reino de Dios. Les aseguró que no pasará esta generación antes de que suceda todo eso. Cielo y tierra pararán, mas mis palabras no pasarán.
Explicación de la lectura bíblica.
Se presenta a un Jesús al horizonte de la historia y a la atención de todas y cada una de las almas.
Esté en víspera de su derrota. Los enemigos, urdiendo su trama de asechanzas, han conseguido, por fin, tenerlo en sus manos. Ya se alza la Cruz para el suplicio infamante.
Él lo sabe y lo anuncia. Y sin embargo, a través de las palabras del Evangelio, se presenta al centro de los siglos como Dominador de los acontecimientos, como Juez de los hombres.
En efecto, El habla del fin de todas las cosas, y su predicación queda demostrada diariamente por cada hoja que se desprende de la rama, por cada gota que cae, por cada fortuna que se derrumba, por cada gloria que esfuma, por cada criatura que muere.
En medio de tanta ruina, Él solo emerge y subsiste. Surge, y está ahí para juzgar a todos, inapelablemente y con sentencia eterna. No es un derrotado quien sobrevive a la ruina de todo.
No es un vencido quien surge para juzgar al ejército exterminado de los vivos y los muertos.
El anuncio de la ruina de Jerusalén, confirmado en sus menores detalles, ofrece la prueba y la garantía de su Divinidad.
Debe, pues, inducirnos y estimularnos a ponernos bien con Él, puesto que su juicio está ya actuando para cada criatura que muere, y hoy mismo podríamos encontrarnos frente al trono de su juicio.
Nos dice Jesús: ¨Muéstrate conciliador con tu adversario mientras vas con él por el camino, no sea que te entregue al juez y te encarcele... (Mat. 5: 25); ¡Terrible cosa es caer en manos del Dios vivo! (Hebreo 10: 31).
Un crítico de arte, después de haber contemplado durante largo rato la estatua de Moisés, salió pronunciando estas palabras: ¨¡Suerte que está sentado! ¿Qué habría dicho el Juez de la Capilla Sixtina en actitud de fulminar los rayos de la maldición eterna?
Y qué sensación experimentarían los 80,000 peregrinos de Fátima, el 13 de octubre de 1917, cuando vieron la masa incandescente del sol como desprendiéndose del firmamento para desplomarse y reducirlos a ceniza?
¿Qué será, pues, la realidad?
El que quiera vivir como hombre y como cristiano no puede, por tanto, sustraerse a la realidad de Jesús, Hijo de Dios.
Debe poner la luz de la palabra de Jesús en lo alto de la senda de su vida, si quiere que el camino sea seguro, a cubierto de peligro y libre de temores.
Debe situar a Jesús en el centro de su conciencia, para ajustar todas sus acciones a la ley y para modelar aquélla según su ejemplo.
Recordemos lo que dice el Señor: ¨El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.¨
martes, 14 de noviembre de 2023
Primera oración de adviento
Cristo nuestro Hermano mayor, haznos consientes
durante estos días de Adviento de tu triple venida.
Viniste a hacerte uno con nosotros aquella
Nochebuena en Belén para que pudiéramos hacernos
unos contigo. Vienes cada Nochebuena
con una abundancia de tu gracia para que seamos
más estrechamente unidos contigo.
Vendrás de nuevo seguramente en el último día
a llevar a aquellos que te aman hasta tu reino eterno.
Danos la serenidad en medio de este bullicio
pre-navideño para que no nos olvidemos el significado
de la fiesta de Navidad.
Ayúdanos a dejar nuestros corazones abiertos para tu gracia
mediante un-Adviento lleno de oración,
penitencia, y buenas obras, y que estemos
listos para cuando tú vuelvas en el último día.
Amén.
Técnicas para hacer borreguitos u ovejitas para decorar tu árbol de Navidad:
Materiales básicos: Algodón: Para simular la lana de las ovejas. Cartón: Para la estructura del cuerpo y la cabeza. Pegamento: Silicon...
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T.: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén G.: Divino Niño Jesus, T.: En Ti confío. G.: Santa María, Madre de D...
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Vamo a cantar, vamo a bailar A la casita de mi Dios Con panderetas y con tambor A la casita de mi Dios Lleven la flauta, guitarra y la voz P...
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